A veces dudo de mí.
Incluso cuando acompaño a otras personas a creer en sí mismas.
He tenido miedo de hablar con mi voz completa.
Por no parecer “demasiado sensible”, “demasiado intensa” o “demasiado espiritual”.
Me tomó años reconciliarme con mi propósito.
Y entender que no estaba rota…
solo estaba volviendo a mí
Hoy, sigo aprendiendo.
Y elijo compartir desde lo real, lo humano y lo vivo.
Porque eso también es sanar.
Si tú también sientes que estás en ese camino...
Quédate aquí conmigo.
Aquí la autenticidad no se juzga, se honra. 💚

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